Recientemente ha habido una bronca en una universidad gallega. No conozco demasiados detalles del tema pero, en esencia, María San Gil, la presidenta del PP del País Vasco y supongo que parlamentaria del PP en Vitoria, ha sido abucheada por unos estudiantes (otros hablan de intento de agresión). Como es previsible que PP se rasgue las vestiduras (si no lo ha hecho ya) y utilice esto como arma arrojadiza, pues me apetece comentar el tema, por contrarrestar un poco.
Ricardo (perdón, Don Ricardo) lo comenta en A sueldo de Moscú y yo en esencia opino lo mismo que el: los cargos públicos tienen incluido en el sueldo tener que aguantar lo que opinen de ellos los sufridos ciudadanos, faltaría más.
Y que se lo digan a la cara si se cruzan con ellos, por supuesto.
Pero esto se aplica a todos los niveles, desde el jefe del estado (o sus vástagos) hasta un presidente/a de comunidad de vecinos. Que a muchos (de los que tenemos la inmensa suerte y el privilegio de poseer una vivienda) nos ha pasado eso de perder horas en el portal atrapados por el vecino del quinto descontento con la limpieza de las escaleras o la impermeabilización del tejado cuando nos toca ser presidentes y oiga, no pasa nada, no pedimos escolta, ni empezamos una campaña mediática, ni pedimos adhesiones y apoyos inquebrantables… nos aguantamos lo mejor que podemos, tratamos de ser amables y contamos los días para que acabe el añito maldito.
Yo sólo no me solidarizo con María San Gil, sino que me voy a “autoinculpar”.
No en estos hechos, que me son ajenos, si no en otros parecidos, en los que si que he participado.
Concretamente he recordado un episodio hace unos seis años, en el que vecinos de Hortaleza abucheamos y obligamos a marcharse, y a cancelar el discursito y la fotito al fariseo de José María Alvarez del Manzano, alcalde de Madrid por aquel entonces.
Fruto de aquello, y del resto de las movilizaciones de los vecinos, hoy hay parada de metro en pinar del rey, y dicho pinar existe todavía.
Lo he hecho más veces, aunque sin tanto éxito, y no me arrepiento.
Otra vez me crucé con Rodrigo Rato cuando era ministro de economía delante del museo Reina Sofía, pero ahí me faltaron reflejos para decirle algo, además me costó reconocerle, ¡por la tele no parece tan bajito!
No creo que sea fascista llamarle fascista a un fascista.
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Pingback on Jun 6th, 2008 at 7:23 pm
[...] En Hortaleza los vecinos se han visto obligados a luchar por lo suyo otras veces, y cuando la movilización ha sido importante las cosas se han conseguido. En su día, en el cercano Pinar del Rey, Jose María Álvarez del Manzano también sintió la indign…. [...]




28/02/2008 at 11:37 pm
Tú si que eres un fascista.
29/02/2008 at 6:30 am
¿por?