En estos días de campaña plena campaña uno, lógicamente, lee mas sobre política.

Últimamente, a vueltas con el “voto útil”, me he informado más sobre el sistema electoral (o sistemas electorales) para poder opinar con conocimiento de causa.

La mayoría de las cosas ya me sonaban. Uno lleva algún tiempo en esto y cada vez que hay elecciones nos acordamos del injusto e irracional sistema electoral español, aunque, dicho sea de paso, después de las elecciones se nos suele olvidar.

Pero esto días he leído (no se donde, probablemente en más de un sitio, y probablemente en alguien de iloveiu.org) una cosa que me ha sorprendido, y que le añade un puntito más, si cabe, de esoterismo a todo el tema.

Resulta que la asignación de escaños a una provincia se hace, entre otras cosas, por su peso demográfico. Pero lo que me sorprendió es que se contabilice toda la población, incluidos los emigrantes que están excluidos del derecho al voto.

Esto significa, por buscar un tópico sangrante, que un empresario esclavista onubense va a estar sobrerepresentado en el parlamento gracias a los emigrantes a los que explota.

Paradojas del sistema electoral.

Espero que después de las elecciones, esto no se nos olvide, y desa la condición sine qua no, cara cualquier tipo de pactos, apoyos… o hasta para dar lo buenos días, que pueda dar Izquierda Unida y Gaspar Llamazares. Yo por si las moscas lo puse lo primero en mis 25 propuestas prioritarias.


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