El pasado día 30 de mayo estuve en el Electric Festival de Getafe, principalmente para ver el inolvidable concierto de Rage Against The Machine, uno de mis grupos de música favoritos.
El concierto fue en la base militar de Getafe, concretamente el una explanada asfaltada enorme que usan para las actividades típicas del ejército: desfilar, jurar bandera, hacer abdominales… esas cosas.

Fantástico, el ejército es una parte del Estado como cualquier otra, y la base militar un recinto público, que no debe ser ajena a la promoción de la cultura (recordemos que el rock es cultura, que a veces se olvida).
Lo más gracioso es que este espacio público (digamos, de acceso restringido) se renombrara para la ocasión como “Auditorio Jonh Lennon” (o incluso “Jonh Lennon Auditorium”).
Toda una paradoja, un recinto militar renombrado como el icono de pacifismo hippy, para no herir las sensibilidades de decenas de miles de asistentes, de los que la mayoría seguro que no sabían que pisaban un suelo militar, quizás por primera vez.
La moraleja: Los festivales de Rock no se escapan de lo “políticamente correcto”. Lo “estéticamente incorrecto” u alternativo, por agresivo e iconoclasta que pueda parecer, también tiene sus normas para no herir susceptibilidades; sus subterfugios. Llamar a las cosas por su nombre a veces escuece.
Por cierto, que este inmenso recinto tiene signos evidentes de desuso y abandono. las Fuerzas Armadas estan en plena crisis y reestructuración; y en el camino los golosos suelos de recintos urbanos se convertirán en mares de pisos, si el pinchazo inmobiliario no se convierte en estallido. Campamento es el paradigma, pero Getafe será un copia a escala.




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[...] Lo dicho, una imagen pésima y un mal comienzo. Espero que el jueves dos de abril la cosa se enderece. Por lo menos estos no necesitan ser políticamente correctos. [...]